ARTESANIAS
La zona de las barrancas en rica en artesanías, aquí encontrará
curiosos objetos de ornato o cestería realizada con las hojas de
los pinos. Las comunidades rarámuri destacan por emplear todo lo
que de la naturaleza puedan recibir, con ello realizan bellas
piezas como collares y pulseras a base de semillas y madera, así
como aretes con plumas de aves. Hacia la zona del poblado de
Mata Ortiz, -25 km al sur de Casas Grandes- es común encontrar
la famosa cerámica Paquimé, que es apreciada y reconocida
mundialmente por sus elaborados y únicos diseños.

Usted podrá elegir entre bellos rebozos, cestos, vasijas,
figuras en barro y chaquiras de colores, talla de madera, y una
infinidad de curiosidades creadas por las mágicas manos de los
artesanos. Uno de los lugares donde podrá encontrar estos
trabajos es la Casa de Artesanías en Creel.

Las artesanías son manifestaciones del arte popular y éste se da
de manera generosa en las Barrancas del Cobre. Hoy en día
predomina la producción en serie y la masificación de productos
y en cierto sentido, de gustos; lo artesanal esta ligado a lo
original, a lo útil y lo bello, reforzando así su contenido
estético.
La producción de artesanías está ayudando a los artesanos
nativos a preservar, practicar y reinterpretar el conocimiento
transmitido por sus antepasados, lo que se ha traducido en el
fortalecimiento y diversificación de su economía indígena.
Antes, apenas unas cuantas ancianas se dedicaban ocasionalmente
a la alfarería o cestería, casi siempre para vender sus
productos a esporádicos turistas. Las mujeres más jóvenes rara
vez se tomaban el tiempo de adquirir las habilidades de lo que
parecía ser un arte moribundo.
Sin embargo, esta tendencia se ha revertido totalmente. El
creciente interés por sus productos, así como los nuevos
mercados, ha propiciado que muchos de los pobladores dediquen
todo su tiempo productivo a la elaboración de artesanías
tradicionales. Hijas y nietas han adquirido experiencia y son
ahora reconocidas artesanas; los hombres jóvenes y viejos se han
vuelto especialistas en la elaboración de arcos y flechas,
escaleras de madera, cubetas recolectoras, bastones y artículos
de piel, o en el suministro de materias primas a las artesanas.
Alfarería
La
mayoría de este tipo de objetos son principalmente para uso
doméstico, destinados a la preparación de los alimentos,
contener líquidos y almacenar víveres; entre ellos se encuentran
tinajas, botellones, macetas, jarras, tazas, platos, azucareras
y ollas de muy diversas formas y dimensiones. En la alfarería
tarahumara, vale una mención especial la enorme variedad de
piezas ornamentales derivadas de la original olla tesgüinera.
Barro
Como
resultado del fomento de la actividad artesanal desarrollado en
las últimas décadas, parte de la producción alfarera indígena
destinada a la venta, sigue innovaciones en los diseños que se
ajustan a la demanda del mercado; de esta manera, la producción
integra una muestra de ese tipo de objetos que son
fundamentalmente ollas y vasijas con propósitos ornamentales.
Cerámica
Sobresalen
las vasijas, en las que se sintetizan los elementos naturales o
sociales que les rodean, tamizados antes por la mirada, el
sentir y la creatividad del artista. En este sentido, la
naturaleza no sólo se concibe como la proveedora de las materias
primas, sino como fuente inagotable de inspiración; asimismo, se
hace evidente la recreación plástica de sus costumbres y
tradiciones como tema recurrente. Los elementos que la propia
sierra proporciona a sus habitantes son transformados con sus
manos en bellísimos y prácticos objetos.
Cestería
Estas
piezas forman parte de los utensilios doméstico como petates,
canastas y cestos, destacando estos últimos, cuyas
denominaciones, materiales de soporte, técnicas de elaboración y
función son muy diversas. Debido la gran belleza de sus diseños,
se les ha sido considerado como las artesanías más
representativas del noroeste, trascendiendo así como cotizados
objetos de valor eminentemente estético.
También pueden encontrarse enseres de trabajo (redes, reatas y
angarillas), o prendas de uso personal (sombreros y cinturones)
y muchas otras artesanías que constituyen una muestra de
innovación atendiendo la demanda del mercado (floreros,
maceteros, botellas forradas, etc.).
Madera
En
el caso de la madera, ésta se usa exclusivamente para fabricar
artículos necesarios para la vida cotidiana y para las
ceremonias de los grupos indígenas, como los instrumentos
musicales rústicos, en especial guitarras y violines de pino,
con cuerdas hechas con cerdas de caballo. Considerando que la
música tradicional entre los pueblos indígenas representa una
manifestación cultural estrechamente ligada a sus fiestas y
danzas, la función de los instrumentos musicales se inscribe en
un contexto eminentemente ritual, ya sea como parte del ajuar de
los danzantes, como instrumentos que acompañan las danzas, o
bien como instrumentos que ejecutan los chamanes para acompañar
sus cantos rituales.
Textiles
Las
materias primas de que disponen los artesanos, así como las
técnicas de tejido y diseños en la ornamentación, imprimen una
personalidad particular al trabajo de cada grupo indígena. El
oficio textil de las mujeres y hombres del noroeste queda de
manifiesto en los tejidos de cobijas, fajas y carpetas de lana y
algodón, los cuales muestran invariablemente tradicionales
dibujos geométricos. Estos textiles son una muestra de la
habilidad que conservan las artesanas en el aprovechamiento de
la lana y su tejido en telares horizontales. En la técnica de
tapiz y labrado se aprecia la concepción estética de estos
pueblos y el rigor exacto de la geometría en los dibujos.
Juguetes
Los
juguetes indígenas y las miniaturas ayudan en la transmisión de
conocimientos y valores del grupo a los niños, garantizando la
continuidad de la costumbre. Resaltan las muñecas de barro o
madera, generalmente con brillante y oscuro cabello largo y
vestidos de vivos colores; camiones, arcos y flechas, ollitas,
miniaturas de palo, juegos de pelota y del aro, así como otros
juegos indígenas de destreza intelectual.