...Religion y misticismo...
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Teotihuacan es una zona rica en leyendas y creencias que han sobrevivido a
través de los años y que corresponden a la religión politeísta que imperaba en
tiempos prehispánicos. Una de las leyendas más recordadas y bellas es la que
explica el nacimiento del Quinto Sol, el que alumbra nuestra era. Cuenta que los
dioses se reunieron en Teotihuacan cuando aún no amanecía y se preguntaron
mutuamente quien sería el encargado de alumbrar la Tierra. Los dioses habían
encendido una hoguera en la cual sería arrojado el dios que se convertiría en el
sol. Así lo hizo Nanahuatzin quien se convirtió en el nuevo sol, pero le siguió
otro dios, preso de la envidia. Los dioses como castigo, arrojaron un conejo al
segundo dios para que opacara su luz, así fue como se creo la luna y con ambos
dioses, se hizo el día y la noche.
Ligada a esta leyenda aparece una de las celebraciones más importantes que en la
actualidad se lleva a cabo en la zona arqueológica de Teotihuacan, el equinoccio,
que significa igualdad entre día y noche. El 21 de marzo era uno de los días más
importantes en la vida de los antiguos habitantes de Teotihuacan. Marcaba el
inicio de la primavera, el ciclo de preparación de la tierra para recibir a
Tláloc, el "Dios de la Lluvia", el cual, cuando empezara a regalar las primeras
gotas de agua que al humedecer la tierra, la dejaban lista para germinar las
semillas de maíz que las manos del hombre dejaran caer. En la actualidad miles
de personas vestidas de blanco acuden a admirar los fenómenos de luz y sombra
que aparecen durante el equinoccio en los edificios arqueológicos.


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